Eduardo Momeñe

Cuando un día alguien preguntó al escritor portugués Miguel Torga, viéndole plantado ante un paisaje de su infancia: -¿Viene usted aquí a inspirarse?
-Él respondió -No. Vengo a recibir órdenes.
-¿De quién?
-De mis antepasados.
Es lo primero que me ha venido a la memoria al terminar la primera lectura (merece, o mejor: exige, más) del libro de Eduardo Momeñe: La visión fotográfica. Curso de fotografía para jóvenes fotógrafos (2008). Tan sólo discrepo de una cosa en tan excelente (y el adjetivo es usado con toda su intención) trabajo: del subtítulo. Para jóvenes y para no tan jóvenes. Para los que empiezan a interesarse por este oficio y para lo que creen (o creemos) saberlo todo. En definitiva, para todos a quienes de verdad nos importa la fotografía en un momento en el que hay tanto "despiste" a su alrededor.
Me atrevo a afirmar que hasta hoy no había ninguna obra en castellano de estas características ni de este nivel. Y desde luego, en mi caso, la coincidencia y el acuerdo con lo que allí se dice es tal que sólo puedo decir: ¡bravo Eduardo! Y recomendarla encarecidamente.

Agencia Vu, París. 2008

La agencia Vu, de la que soy miembro desde 1992, y que se ocupa de la distribución internacional de mis trabajos, ha inaugurado su nueva web. Os invito a visitar mi nueva página dentro de la agencia, y por supuesto las de los demás fotógrafos.

Madrid

He comenzado el año 2008 viajando una vez más a mi propia ciudad, es decir, alrededor de mí mismo.
Tapias del cementerio del Este, escenario de fusilamientos diarios durante la posguerra.

Tras los pasos de Antonio Machado I

Quise "hacer camino" siguiendo las huellas de Machado por los distintos lugares presentes en su vida y en su obra, sin olvidar sus palabras: "Soy hombre extraordinariamente sensible al lugar en que vivo. La geografía, las tradiciones, las costumbres de las poblaciones por donde paso, me impresionan profundamente y dejan huella en mi espíritu." Como resultado, un libro editado por Caja Duero: "Antonio Machado. Miradas", con texto de Ian Gibson, que presentamos en 2007 en el instituto de Soria donde dio clase el poeta.

Palacio de las Dueñas, Sevilla
"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero."

Venta de Cidones, en la carretera de Soria a Burgos, donde Machado escribió su homenaje a Azorín.
"Sentado ante una mesa de pino, un caballero
escribe. Cuando moja la pluma en el tintero,
dos ojos tristes lucen en un semblante enjuto.[...]
El enlutado tiene clavado en el fuego
los ojos largo rato; se los enjuga luego
con un pañuelo blanco. ¿Por qué le hará llorar
el son de la marmita, el ascua del hogar?"

"Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
-no fue por estos campos el bíblico jardín-:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín."

Chopos a orilla del Duero, entre San Polo y San Saturio

"Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas."

Jardín de Luxemburgo. El poeta viajó a París con Leonor, su joven esposa, y allí su enfermedad los hirió "como un rayo en plena felicidad".
Lugar encantador, solitario asilo,
Abierto noche y día al colegial con su libro en mano,
El soñador con su pereza,
El amoroso con su amante,
Entran en él como en un Paraíso"
(Alfred de Musset)

Tumba de Leonor en el Alto del Espino, Soria.
"Mi corazón está donde ha nacido,
no a la vida, al amor, cerca del Duero..."

Tras los pasos de Antonio Machado II

En Soria, con Leonor, entierra el poeta una primera etapa de su vida, y se inicia el lento camino de la melancolía.

Estación de Quintana Redonda, en la línea de Torralba a Soria
 "Resonante
jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
[...]
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero;
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del Duero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana,
¡Pinos del amanecer
entre Almazán y Quintana!"

Aula del Instituto de Baeza donde impartio sus clases Machado
"Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales."
Comedor de la pensión de doña Luisa Torrego en Segovia, donde vivió el poeta, hoy casa-museo 

"Oh soledad, mi sola compañía,
oh musa del portento, que el vocablo
diste a mi voz que nunca te pedía!,
responde a mi pregunta: ¿con quién hablo?"

El poeta, acompañado de su familia, pisa por última vez el portal de la casa de General Arrando a las cinco de la tarde del 24 de noviembre de 1936; abandonan Madrid en plena guerra para no regresar jamás
"Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazòn."

Carretera hacia la frontera francesa por Port-Bou
"Cerca de la frontera los chóferes de las ambulancias que nos conducían nos dejaron en medio de la carretera, sin maletas ni dinero, al entrar la noche en un alto acantilado cerca del mar en medio de la muchedumbre que se apretujaba. El frío era intenso. Llovía abundantemente. La madre de don Antonio, de 88 años, con el pelo calado de agua, era una belleza trágica.” Lo narró el filósofo Joaquín Xirau, que viajaba con los Machado.

Tumba del poeta y su madre, que murió dos días después, en el cementerio francés de Collioure
"Y cuando llegue el día del último viaje
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar."

PhotoEspaña 2007


El 31 de mayo a las 10:30 AM, en el auditorio del Museo Reina Sofía y dentro de los Encuentros PhotoEspaña presentaré "NÓSTOS", un proyecto con el que ando entre manos. (Ver en http://www.phedigital.com/)

Diez visiones de Marruecos, 2006

La exposición colectiva (y el libro) "Visiones de Marruecos", comisariada por Publio López Mondéjar, que se inauguró en Sevilla (noviembre de 2006), ha comenzado la semana pasada su periplo marroquí en Rabat, y seguirá por Tánger, Tetuán, Fez, Casablanca y Marraquech.

Eugenio de Andrade y la memoria de las cosas

"Hay una memoria de las cosas, una polvareda muy fina que baila en la luz, y la poesía es la persecución de esa memoria"
Eugenio de Andrade.

LA CRECIENTE. Territorios literarios de América Latina. 1994-2005

Paraguay   (a partir de la obra de Augusto Roa Bastos)





"El azar teje a veces venturosas coincidencias. Por ejemplo, entre la escritura y la imagen. Entre la escritura literaria y la fotografía. Un azar que sólo llamamos azar porque ignoramos sus leyes de riguroso determinismo. Al igual que la novela, que no aspira a reflejar el color exclusivamente localista o pintoresquista de estos escenarios geográficos, humanos, históricos y sociales, sino el misterio profundo de las esencias locales, que parece estar siempre en trance de revelación, las hermosas fotografías de Navia, por lo austeras y despojadas, tampoco aspiran a mostrar el aspecto insólito o puramente espectacular de los escenarios elegidos y captados, sino más bien algunos de los rasgos caracterízadores y sintetizadores del paisaje, la historia y la sociedad de este país tan poco conocido de América Latina.
Para mí, en tanto que autor, constituye un grato estímulo el que las imágenes de José Manuel Navía en el reportaje gráfico sobre el Paraguay, vinculen mi primera y última novela y ofrezcan, a partir de ellas, esta visión de "la tierra que a su imagen me hizo para de sí arrojarme", como escribiera Luis Cernuda en uno de sus poemas."  Augusto Roa Bastos



Colombia  (a partir de la obra de Álvaro Mutis)






México  (a partir de la obra de Juan Rulfo)





La Creciente es un proyecto en marcha; faltan otros territorios, otros autores...

DIARIO DEL NÍGER

A finales de 2005 viajé a Mali para recorrer la curva del Níger. Durante los meses de abril y mayo de 2006 la edicón española de National Geographic publicó mi trabajo, titulado genéricamente "Diario del Niger". Éste a su vez se dividía en dos capítulos: "Viaje al corazón del río" (abril) y "Timbuctú, la nostalgia de un sueño" (mayo). Las imágenes de ambos artículos se acompañaban de las notas de mi diario de viaje.

Seguir con el dedo sobre un mapa los caprichos de cualquier río siempre es fascinante. Más aún si, como en el caso del Níger, se trata de un río que, pese a nacer cerca del mar, en la cordillera que separa Guinea de Sierra Leona, parece haber elegido el lado equivocado de la montaña y, contra toda lógica aparente, corre en dirección norte, en busca de las inmensidades del Sahara. De camino atraviesa Mali, uno de los países más pobres de la tierra, en el que algo más de diez millones de habitantes se reparten una superficie – en buena parte desierto – que es casi dos veces y media la de España. Pero además el Níger ha sido históricamente una de las vías fundamentales de comunicación entre el Magreb y el África ecuatorial; por ella ha transitado el comercio de la sal, el oro, los esclavos y las más variadas mercancías desde tiempos remotos. También sus aguas guiaron a algunos de los primeros europeos que intentaron alcanzar la mítica ciudad de Timbuctú, durante siglos y siglos cerrada a cal y canto a los “infieles” y cuyo nombre, evocador de misterios y riquezas, nunca dejó de excitar la imaginación, y con frecuencia la codicia, de los pocos viajeros que se aventuraron hasta ella. A todo esto debemos sumar una historia tan sorprendente como poco conocida de moriscos y renegados españoles que, en el siglo XVI, llegaron hasta sus orillas, al servicio del rey de Marruecos, con la misión de conquistar el gran imperio sonrai.


Río Níger. Los niños regresan de la escuela a través de la duna de Koima.
Puerto fluvial de Gao.
Tal vez la culpa de todo la tengan Abraham Cresques y su hijo Jafudá, aquellos cartógrafos judíos, naturales de la ciudad de Mallorca, que cuando dibujaron su famoso “Atlas Catalán” allá por el siglo XIV, en el territorio que correspondía al África occidental situaron con una precisión sorprendente para la época las tierras de Guinea, Sudán, Mali, Gao y las codiciadas minas de sal de Teghaza, la ruta de las caravanas y la ciudad de Timbuctú. Al lado de ésta dibujaron un gran señor sentado en su trono, sosteniendo una inmensa pepita de oro, acompañado del siguiente texto: “Aqueste Señor negro es llamado Mussa Melli, señor de los negros de Ginuia. Aqueste rey es el más rico y más noble señor de toda esta partida por la abundancia de oro que recoge en la suya tierra.” Nacía así un mito que perduraría a través de los siglos, alimentado por viajeros musulmanes que, como Ibn Battuta o León el Africano, visitaron la ciudad. Y nació así también la decepción de otros viajeros que fueron llegando hasta ella, desde el renegado español Yuder Pachá en el siglo XVI, hasta los franceses que sometieron definitivamente Timbuctú a finales del XIX. Como afirma el escritor Pep Subirós, “los militares franceses, al igual que los andaluces trescientos años antes, buscan inútilmente el oro y los tesoros de Tombuctú.” Acaso desde entonces la ciudad vive sumida en la nostalgia de un sueño, un espejismo que ha excitado la imaginación de los hombres a lo largo de la historia.
Timbuctú. Escula coránica.

Araouan, una población de arena perdida en el desierto donde habitan unas doscientas personas, en la ruta de las caravanas de sal hacia Timbuctú.

LA HUELLA DE UN INFIERNO. Viaje a Galicia tras los pasos del fuego

Reportaje publicado en EP[S], suplemento semanal de El País, el 29 de octubre de 2006, con texto de Manuel Rivas.


Notas (1) acerca de "VIAJE A LA HISTORIA": la tierra que Roma amó

Estas notas son una pequeña muestra del trabajo que realizamos en colaboración con el historiador José Enrique Ruiz-Domènech, publicado inicialmente en el "Magazine" (suplemento semanal de La Vanguardia) como serie de seis capítulos durante 2005, y ampliado para el libro editado por Lunwerg ese mismo año y titulado "Viaje a la Historia, España en tres mil años". 


Se puede considerar que hace unos 3000 años Iberia (para los griegos) o Hispania (para fenicios y romanos) entra en la Historia, y lo hace precisamente porque es descubierta por esos pueblos mediterráneos que llegan hasta sus costas y que son los primeros en percibirla con un cierto sentido de unidad. Parece que hay acuerdo entre muy distintos autores para aceptar éste como el momento en que lo hispano comienza su singladura histórica. El resultado de este trabajo -del que ofrezco algunos apuntes en estas siete notas - no pretende, obviamente, ser exhaustivo ni enciclopédico. Tampoco se trata de abarcar cada periodo histórico de un modo canónico. Lo que se ofrece es una selección personal de algunos de los aspectos más relevantes de nuestro pasado, tanto en el plano visual como en el teórico, entendiendo la Historia como un largo relato que también condiciona y explica nuestro presente y nuestro futuro.


Cádiz, fundada por los fenicios de Tiro entre los siglos IX-VIII a.C., es una de las ciudades más antiguas de la península. Era entonces una isla, y de ella nos habló el geógrafo griego Estrabón: “Esta isla no se diferencia en lo demás nada de las otras, pero por el valor de sus habitantes en empresas navales y por su amistad con los romanos fue tanto su crecimiento hacia todo tipo de prosperidad que, a pesar de estar situada en el extremo de la Tierra, es la más renombrada de todas.”


Castro de Baroña, frente al Atlántico. La Coruña. Según el arqueólogo Manuel Bendala “Los castros son la mejor expresión del tipo de cultura, las formas organizativas en lo social y en lo económico, los hábitos y formas de vida en general, de los pueblos del área indoeuropea y céltica. [...] En la concepción del castro hay que incorporar la idea de una específica respuesta a las necesidades de control de un pequeño territorio en su dimensión externa, y en la interna, la posesión de una organización muy elemental, apropiada a la escasa complejidad y jerarquización sociales de sus moradores”.



Palloza o pallaza en Balouta (una de las últimas habitadas). Ancares. León.En las montañas lindantes con León hallamos los tipos de construcción permanente más primitivos de todo el norte: las pallazas [...] habiendo quedado su origen prehistórico muy en claro mediante las excavaciones de los llamados ‘castros’, cuya reconstrucción da un poblado muy parecido a los actuales” según estudios del antropólogo Julio Caro Baroja.

Calzada y arco romano de Cáparra, en la Vía de la Plata, provincia de Cáceres. Sobre un pequeño aunque importante asentamiento pre-romano, en una zona de frontera entre lusitanos y vettones (al fondo se pueden ver los montes Carpetanos), los romanos fundaron la quinta mansio de esta calzada, que dio lugar a una población con algunos templos, un anfiteatro y, lo más significativo, un arco honorífico de cuatro frentes o tetrapylon, bajo el que pasaba la calzada, y que ha llegado a nosotros en buen estado de conservación.

Notas (2) acerca de "VIAJE A LA HISTORIA": la Edad Media cristiana

Iglesia asturiana de San Miguel de Lillo (siglo IX). Monte Naranco, Oviedo. Desde aquí, como afirmó Jaume Vicens Vives, la monarquía astur, nacida a imitación de la visigoda y fruto de una curiosa amalgama de clérigos y señores huidos de la dominación musulmana y refugiados en aquellas montañas, dio comienzo a siete siglos de luchas contra los hispanomusulmanes. “Por una paradoja histórica, astures y cántabros, que siempre habían sido los grupos más reacios a ingresar en la comunidad peninsular, se erigieron en continuadores de la tradición hispánica.”


Parteluz del Pórtico de la Gloria. Catedral de Santiago. “El famoso Camino que desde la cuenca del Garona conduce al sepulcro del apóstol en Compostela se convertirá en ruta de comercio, de arte y de cultura, y gracias a ella incluso los reinos de la Meseta se vincularán directamente al espíritu de occidente”, en palabras de Vicens Vives. El hecho es que “Desde hace un milenio, los hombres han creído que en el edículo de la cripta, sobre el arca Marmórica que halló el obispo Teodomiro, de la que quedan vestigios, están en su urna de plata los huesos del apóstol Santiago. Hay quien afirma que son en realidad los del hereje Prisciliano.” escribió Luis Carandell. En realidad, poco importa. La discutible llegada de los restos del apóstol fue una magnífica excusa para poner en marcha una de las primeras y más importantes rutas de la Europa medieval cristiana.


Palacio de la Almudaina, reconstruido por Jaime II. Palma de Mallorca. “Los historiadores conocen sin duda el desarrollo mercantil de Cataluña y saben que antaño ocupamos un buen lugar por la lucha de la hegemonía en el Mediterráneo occidental e incluso que logramos organizar de forma admirable nuestra actividad comercial desde el punto de vista consular y jurídico [...] precisamos tres centurias de esfuerzo ininterrumpido para pasar de la Cataluña románica y campesina a la Cataluña gótica y mercantil.” (J.V.V.)

Notas (3) acerca de "VIAJE A LA HISTORIA": memoria de Al-Andalus

Puerta de la mezquita de Córdoba. “A comienzos del siglo X el Islam alcanza en la Península su cenit político, económico y cultural. [...] Córdoba, la capital de este mundo, irradiaba prosperidad y elegancia. Circulaba el oro con profusión, y las monedas musulmanas, saltando las fronteras del mundo cristiano, señalaban hasta dónde llegaba la influencia exacta del Islam español. [...] Al-Andalus fue, sin disputa, el estado más poderoso de Europa. Sus destellos deslumbraban a las bárbaras cortes europeas.” (J.Vicens Vives)


Valle de Ricote. Murcia. Ricote es palabra de inequívocas resonancias moriscas (así se llama en el Quijote el vecino morisco de Sancho Panza) y el paisaje y la agricultura del valle de este nombre, en Murcia, parecen transportarnos al otro lado del Estrecho. Como afirma Caro Baroja: “Marruecos puede ser comparado con la península ibérica por varias razones. Su sistema de cordilleras y mesetas, su costa atlántica y mediterránea, hasta su clima, parecen como un remedo, más pobre, de la geografía que nos es tan familiar.”


La Alhambra, desde el mirador del Albaicín. Granada. A la desmembración del imperio almohade siguieron nuevos reinos de Taifa. “Entre todos estos reinos, el de Granada será el más rico y poderoso, y se convertirá en el último foco de la cultura musulmana española. Desde el punto de vista arquitectónico, en Granada se encuentra una de las obras fundamentales del arte musulmán, la Alhambra, construida en su mayor parte a lo largo del siglo XIV. La Alhambra era, en principio, una residencia real y una fortaleza.” (Valeriano Bozal)


Mercedes García en su casa de Capilerilla. Alpujarra de Granada .“Hemos de preguntarnos por qué en la Alpujarra y Almería se han seguido haciendo las casas con arreglo a una tradición morisca y no con arreglo a la tradición de los repobladores. [...] Después de la sublevación de La Alpujarra dicen los historiadores más autorizados que hubo un cambio completo de poblaciones [...] Pero a comienzos del siglo XIX, y pese a todo lo dicho sobre repoblaciones, existía la tradición de que en algunos pueblos alpujarreños quedaban familias de reconocido linaje morisco.” (J.C.B.)

Notas (4) acerca de "VIAJE A LA HISTORIA": nostalgia de Sefarad

Patio del convento de Santa Clara, en la judería de Palma de Mallorca. A finales del siglo XII las monjas clarisas fundan un convento en los límites del “call” mayor. Gracias a su aislamiento, entre sus muros aún hoy podemos sentir algo de lo que pudo ser esta judería, una de las más importantes del reino de Aragón. Es probable que por aquellas fechas la frecuentara Ramón Llull, enterrado en la cercana basílica de San Francisco. “Este autor mallorquín es un claro síntoma de la coexistencia del mundo latino occidental con el oriental.” (Joseph Pérez)

“Moza de ánimas”. La Alberca, provincia de Salamanca. La “moza de ánimas” es una mujer de La Alberca que recorre al anochecer sus calles, todos los días del año, rezando a las ánimas del purgatorio y haciendo sonar una campana a su paso. Esta institución, como otras muchas manifestaciones un tanto exacerbadas de religiosidad popular, nos hacen pensar inmediatamente en la presencia de judíos, criptojudíos y conversos en la zona. Al fin y al cabo, estos pueblos aislados y cercanos a Portugal fueron refugio en épocas de persecución y expulsiones.




La matanza del cerdo. El Campillo, provincia de Zamora. En torno al cerdo, alimento vedado a judíos y musulmanes, se fue desarrollando todo un conjunto de ritos, especialmente ligados a la matanza, que han llegado hasta nosotros, y que se explican en función de la obsesión por los falsos conversos y la “limpieza de sangre”. La muerte del animal se convirtió en motivo de pública celebración: la familia que mata un cerdo (con una dosis suficiente de crueldad, para que sus gritos se oigan a distancia) está libre de toda “mancha”; y al dar a probar a los vecinos su carne, se verifica de paso quienes la comen y quienes no.