25 de octubre de 2006

Notas (5) acerca de "VIAJE A LA HISTORIA": sueños de imperio

Los dominicos. Monasterio de La Peña de Francia. Salamanca. Considerados la aristocracia de la Iglesia, su fundación se motiva en la necesidad de combatir "la herejía y el error". Por ello ejercieron de funcionarios habituales del Santo Oficio. Pero “A poco que se estudie la historia de un pueblo, se encontrará uno con que si su religión aparece como un bloque dogmático para los teólogos y aún para los filósofos y juristas, para otras gentes de diversa catadura es algo de tal riqueza de matices distintos y hasta contradictorios, que sorprende.” (Julio Caro Baroja)


Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Cuenta el historiador Miguel de Ferdinandy que a Felipe II “Le gustaban esos edificios rectangulares, de cuatro torres: de ahí las cuatro torres de El Pardo, de Valsaín, de San Lorenzo de El Escorial. Aquí en El Escorial, le dio un sentido macrocósmico al esquema visto y vivido y lo elevó hasta dimensiones colosales. [...] El palacio-monasterio es el ceremonial de la corte española esculpido en piedra, y más aún: el símbolo grande y pétreo, hecho forma, de la personalidad de Felipe.”

Monumento a los evangelizadores de Belvis de Monroy. Cáceres. “Tras el navegante irán otros hombres del viaje: el conquistador y el misionero; lo cual no quiere decir que estos no estuvieran presentes en las primeras expediciones, sino que en una segunda e inmediata fase de la expansión adquirirán un papel preponderante. Son hombres que pertenecen al viaje oceánico renacentista, sin embargo, su función y el resultado de sus acciones parecen adaptarse mejor a un esquema de comportamiento y actividad más propio de la Edad Media.” (Isabel Soler)


Plaza del Potro. Córdoba. Esta plaza fue el centro de la ciudad en época de los austrias. Cervantes la debió conocer bien, y quién sabe si no se hospedó en la posada del Potro, que data del siglo XVI. A esta plaza se refirió en un par de ocasiones en el Quijote: “Quiso la mala suerte del desdichado Sancho que entre la gente que estaba en la venta se hallasen cuatro perailes de Segovia, tres agujeros [fabricantes de agujas] del Potro de Córdoba y dos vecinos de la Heria de Sevilla, gente alegre, bienintencionada, maleante y juguetona.”