Una vez más

Hace tiempo traje a este blog una cita del diario del escritor portugués Miguel Torga, anotada en Coimbra el 14 de noviembre de 1985. Parece que hoy, 4 de abril de 2012, hay motivos aún más urgentes para recordarla:

"Hay algo que no podré perdonarles nunca a los políticos: que dejen sistemáticamente sin argumentos a mi esperanza".




Tabucchi y la Dama de Porto Pim

A primeros de los años noventa descubrí a Antonio Tabucchi por un pequeño gran libro: Dama de Porto Pim. (Que al parecer es el que en su día llamó la atención de Jorge Herralde, su editor español. A mí, sabiendo mis querencias,  me lo recomendó Miguel Hernández, de la librería Antonio Machado... ¡vaya concatenación de nombres!) Y fue este libro el que me llevó a las Azores en 1994. Ese mismo año le propuse publicar un trabajo en El País Semanal, dentro de mi serie Viaje al Sur, con un texto suyo y mis fotografías de las islas de Pico, Faial y Flores. Era la primera vez que Tabucchi publicaba en El País. Por ahí, y por otras obsesiones lusas, fue tomando forma mi trabajo "Pisadas sonámbulas: lusofonías".
El pasado domingo, 25 de marzo de 2012, Tabucchi, el más portugués de los escritores italianos, ha fallecido en Portugal, como no podía ser de otro modo.

Isla de Flores. Antiguo observatorio.
Así comienza su Dama de Porto Pim:
    "Siento un gran afecto por los honestos libros de viajes de los que siempre he sido un asiduo lector. Poseen la virtud de ofrecer un doquier teórico y plausible a nuestro donde imprescindible y rotundo. Pero una elemental lealtad me obliga a poner en guardia a quienes esperasen hallar en este librito un diario de viaje, género que supone tempestividad de escritura o una memoria inmune a la imaginación que la memoria produce cualidad que por un paradójico sentido de realismo he desistido de perseguir. Llegado a una edad en la que me parece más digno cultivar ilusiones que veleidades, me he resignado al destino de escribir según mi propia índole."

Isla de Pico, Ribeiras. Manuel Costa, ballenero.

Isla de Flores, Faja Grande. Belmira da Concepção.

Isla de Flores, Faja Grande. Recuerdo de los balleneros emigrados a América.

Isla de Flores. Cementerio de Fajanzinha.

Sergio Larrain, "In Memoriam"

El escritor y periodista Alfonso Armada me ha pedido, para su revista digital fronterad, que escribiera algo con ocasión del fallecimiento del fotógrafo chileno Sergio Larrain el siete de febrero de 2012; aquí podéis leerlo.
En la misma publicación, en el número siguiente, Eduardo Momeñe ha publicado otro artículo con un par de cartas más de Larrain absolutamente recomendable.

Filipinas en Aftenposten

Mi trabajo sobre la cálida Filipinas ha llegado a la fría Noruega de la mano del diario Aftenposten (el de mayor difusión del país, fundado en 1860) y de la agencia VU, en noviembre de 2011.




Territorios del Quijote

En distintos momentos, y especialmente en el año 2004, estuve trabajando en un libro titulado Territorios del Quijote, por encargo de la editorial Lunwerg. Y en 2012 el profesor Francisco Rico me ha invitado a participar en su obra Tiempos del 'Quijote' (ed. Acantilado), con una serie de fotografías.

Navia sabe que don Quijote no contempló nunca los espacios que él retrata, que todos los mapas son arbitrarios y todas las leyendas falsas. [...] Navia recoge así lo que su intuición le hace sentir a la vez como la presencia y la ausencia del héroe. Las fotos de Navia no son ilustraciones de la novela, sino miradas en busca de un don Quijote a quien se echa de menos. [...] un don Quijote que no se ve y a quien sin embargo se hace sentir.  Francisco Rico.



Advertid, hermano Sancho, que esta aventura y las a ésta semejantes, no son aventuras de ínsulas, sino de encrucijadas. ("Quijote" I, 10).



Don Quijote es, simple y llanamente, un manchego transfigurado en héroe homérico, y su patria, como escribe el discretísimo académico Caprichoso apurando la hipérbole, "más que Grecia ni Gaula, la alta Mancha". [...] Los dos, la Mancha y el manchego, van parejos en la providencia creadora y en la estimación sentimental de Cervantes. La Mancha es el sustrato telúrico de don Quijote.  Joaquín González Cuenca (de uno de los textos de Territorios del Quijote).














Este trabajo es el resultado de la mirada personal de un fotógrafo que ha querido perderse por los mismos caminos por los que vagó la imaginación de Cervantes, y que son, ahora como entonces, los caminos de una España interior, un tanto olvidada y definitivamente alejada de los centros del poder. Un territorio inequívoco: La Mancha (más la decisiva escapada al Ebro y al mar en Barcelona), cuya elección es todo un hallazgo. Y a partir de ahí, una mezcla de algunos lugares reales con otros inventados o soñados, pues al fin y al cabo la gran obra de Cervantes es pura literatura, y no un tratado de geografía.

[Territorios del Quijote (ed. Lunwerg, Barcelona, 2004), se publicó con ocasión del cuarto centenario de la aparición del Quijote (1605-2005). Y se presentó con sendas exposiciones en Alcalá de Henares y en la Biblioteca Nacional de Madrid en 2005. Viajó también al Centro Português de Fotografia, Oporto, en 2005. Y estuvo itinerando con el Instituto Cervantes y SEACEX por distintas ciudades de Europa, África y América Latina entre 2005 y 2007.]

Territorios del Quijote ha tenido continuidad en el proyecto, más ambicioso, Miguel de Cervantes o el deseo de vivir, tras las huellas del escritor y su obra, publicado en 2015. 

¡...a por 2012!


Os deseamos lo mejor

Pisadas sonámbulas en Guadalajara

"Pegadas sonâmbulas", así, en portugués, tal vez refleje mejor aún el espíritu de este trabajo, pues pegada no significa pisada, sino huella de pisada, lo que no tiene traducción en una sola palabra al español. Por ello nos gusta leer en portugués el texto de Miguel Torga referido a sus compatriotas: 

Temos febre de espaço, mas basta-nos a miragem da realidade. Corremos o mundo fantasmagoricamente, a deixar nele pegadas sonámbulas." 

 Sirva todo esto para decir que estas pisadas dejarán su rastro estos días por Guadalajara, donde se inaugura la exposición dentro de los encuentros Mirartephoto, 2011, el próximo jueves 17 de noviembre a las 17:30 (sala Antonio Pérez, Centro San José, calle Atienza 4)



Cuaderno de Filipinas, junio-julio de 2011




Filipinas nos parece algo lejano y carente del exotismo de China, Japón, Indonesia o Vietnam. Algo que suena a un pasado remoto, a muchachas del servicio doméstico, a “la Preysler” −la filipina por antonomasia− y al título enmohecido de una vieja película: “Los últimos de Filipinas”. Pero, como nos recuerda esa película, estas islas pertenecieron durante casi 350 años a la corona española, haciendo que en el imperio del rey que les dio nombre no se pusiera el sol. Años de ir y venir del famoso Galeón de Manila entre esta ciudad y el puerto de Acapulco, llevando los apreciados mantones de Manila y regresando con pesos mexicanos que terminaron dando nombre a la moneda local. Cuando los vientos de libertad empezaron a soplar, al renqueante imperio español sólo se le ocurrió liarse a fusilar curas, y así prendió definitivamente la llama de la independencia. En 1898, perdida también Cuba, se apagaron las últimas luces de aquel imperio. 

El catolicismo, abrazado a veces hasta el paroxismo por la gran mayoría de la población, es parte viva de esa huella española que hace de Filipinas la más latina de las tierras de Oriente. 


Viajé a Filipinas invitado por la Agencia de Cooperación Española (AECID). Vicente Sellés, su director, me insistió: “Tienes que venir a Filipinas, pero no solo por motivos históricos o porque el país valga la pena, sino porque es mucho lo que a día de hoy está haciendo España en Filipinas y poca gente lo sabe.”

El trabajo ha sido publicado en noviembre de 2011 en el diario noruego Aftenposten. Y en junio de 2012 en la revista española Siete Leguas.
Se ha expuesto en Manila en Julio de 2012.

Litoral: "Escribir la luz"

Por invitación de la revista Litoral he escrito para su número 250 (año 2011) el artículo (que podéis leer en este enlace): "Acerca de la eterna (y feliz) confusión en torno a la fotografía".
Fundada en Málaga por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre allá por 1926, Litoral ha dedicado su último número a la fotografía, o mejor a la relación entre literatura y fotografía.


Editado por Antonio Lafarque, han aportado sus reflexiones Laura Terré, Rosa Olivares, Publio López Mondéjar o Felipe Vega, entre otros. Y contiene, por supuesto, imágenes y textos de un gran número de fotógrafos y escritores internacionales y, sobre todo, españoles. Para mí ha sido un placer la invitación a colaborar, tanto con dicho texto como con una fotografía junto a un poema de Jorge Riechman.

Para quienes estén interesados en el contenido del número, en la web de la revista se puede adquirir en formato digital. O mucho mejor: en cualquier librería en edición de papel.

Talleres

Me habla mi amiga Anna Sever de lo que le cuenta una amiga suya, matemática por más señas, a raíz de sus visitas a los cherokees de Arizona.
Al parecer, los cincuenta son los únicos años que celebran. Creen que a los cincuenta dejamos de ser adolescentes y comenzamos a ser jóvenes adultos. Los adultos se distinguen de los adolescentes no por lo que dejan de hacer, sino por lo que comienzan a hacer: transmitir conocimiento.
No creo que corra sangre cherokee por mis venas (aunque sí es verdad que por ahora no tengo ninguna gana de dejar de hacer nada) y menos aún que tenga conocimiento como para transmitir, pero lo que sí es un hecho es que ya he pasado los 50 y, tal vez por eso, cada vez me llaman más para dar talleres, y parece que no faltan personas interesadas. Por ello, he incluído un enlace en este blog (ver en la columna de la derecha) en el que, además de dar una visión general de lo que supone para mí un taller, intentaré informar puntualmente de los talleres futuros. Espero que sea útil tanto para quienes estén interesados en hacer alguno, como para aquellos que tan generosamente me invitan a darlos.

Junto al mar

Si el año pasado, 2010, fotográficamente hablando, arrancaba entre nieves, éste 2011 lo hago en Cantabria, junto al mar.