20 de septiembre de 2010

Un hombre bueno

A pocas personas se les podría aplicar con más justicia que a José Antonio Labordeta aquel verso de Antonio Machado en el que se retrataba a sí mismo:
"soy, en el buen sentido de la palabra, bueno."
Labordeta fue un hombre bueno, un hombre íntegro en todos los vericuetos por los que la vida le fue llevando; un hombre, en suma. Ayer nos abandonó (pues abandono se siente cuando mueren los mejores). No es casual tanta coincidencia entre todas las personas que le tratamos.
Nos conocimos en Zaragoza, en un café de la plaza del Pilar -donde le tomé esta fotografía- hace unos diez años. Habíamos quedado allí para hablar de un reportaje que íbamos a publicar juntos en El País sobre su querido río Ebro. Sirvan estas imágenes de aquel trabajo como humilde homenaje.