24 de mayo de 2009

Desde La Mancha

Después de cincuenta años viviendo en la ciudad que nos vio nacer, y veinticinco de ellos en el mismo barrio, centro geométrico y vital de Madrid, nos parece llegado el momento de marchar a vivir estas llanuras infinitas y sentir el contacto con el cielo y la tierra en estado puro. El deseo, cada vez más intenso, de vivir cerca de la naturaleza y a un ritmo más acompasado a ella, junto con la añoranza de la ciudad que fue y cierta extrañeza ante la que hoy es, nos han animado a dar un paso que venía fraguándose quedamente. Curiosa ironía, ahora que acabamos de terminar nuestro trabajo más elaborado sobre Madrid. (Aún así, mantenemos un pie en nuestro viejo barrio, como no podía ser de otro modo).

Por el camino del molino de Valdeajos

"Pues lo que veía era la Mesa de Ocaña, así llamada por la topografía y la abundancia del terreno; pero la impresión es tremenda para el pobre caminante que ha de ganar a pie tan dilatada llanura. [...] Así y todo, esa vasta extensión tiene su belleza, hasta diría sus encantos; son los efectos de luz de deslumbrante intensidad [...] A la hora del crepúsculo es cuando más enamora la llanada." Ciro Bayo

Desde el camino del molino de Valdeajos

"La importancia de la Meseta determina también la monotonía que presenta comunmente el paisaje mórfico en el interior de la península. Las altiplanicies se suceden ininterrumpidamente, quebrando el horizonte solamente algún alto páramo. [...] Este paisaje es realmente excepcional dentro de las penínsulas mediterráneas europeas. Para encontrar algo semejante deberíamos pensar en las Mesetas argelinas o, acaso todavía mejor, en la de Anatolia." Joan Vilá Valentí

El silo desde el camino del molino de Valdeajos
"...sólo recorriendo estas llanuras, empapándose de este silencio, gozando de la austeridad de este paisaje, es como se acaba de amar del todo íntimamente, profundamente, esta figura dolorosa. ¿En qué pensaba don Alonso Quijano, el Bueno, cuando iba por estos campos...? Azorín

23 de mayo de 2009

UN MADRID LITERARIO

"Pero ahora,
desde tan lejos como estoy,
sé que algún día (lo sabe mi palabra)
volveré a caminar
bajo el cobijo de los porches
de la Plaza Mayor”

J. M. Caballero Bonald. “Pliegos de cordel”.

El jueves 23 de abril de 2009 presentamos el libro y la exposición titulados UN MADRID LITERARIO (Lunwerg y Ayto. de Madrid) en el Museo de la Ciudad. Se trata de un proyecto en el que hemos trabajado intensamente durante bastante tiempo, y que reúne, junto con mi visión de la ciudad al hilo de la literatura, un texto de Caballero Bonald, "Biografía literaria de Madrid", ilustrado con una selección de fotografías de época editadas por Publio López Mondéjar. La serie completa de mis imágenes ha pasado a formar parte del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid (Conde Duque). 
En realidad, en este trabajo, más que el Madrid en el que he vivido hasta ahora, he fotografiado –o soñado– el Madrid en el que me gustaría vivir, y el Madrid de los escritores (algunos un tanto olvidados) que más me gusta leer.

“El pasado no es mejor que el presente, pero está iluminado por una luz sugestiva y crepuscular que es tan poética como distinta de la cruda y amarga claridad que tiene el presente.” Pio Baroja. “Las noches del Buen Retiro”.

“Madrid huele a sol por las mañanas.” Arturo Barea. “La forja”.

“El Carnaval -nuestro carnaval- quiérase o no, es un hijo -aunque sea pródigo- del Cristianismo; mejor dicho, sin la idea de la Cuaresma, no existiría en la forma concreta en que ha existido desde las fechas oscuras de la Edad Media europea". Julio Caro Baroja. “El Carnaval".



Las Vistillas
“Te, café, chocolate a la francesa y a la española, cerveza, vinos, pasteles variados [...] Sus camareros iban correctamente vestidos de frac y hablaban francés [...] La Mallorquina fue un centro de cultura, una academia.” Luis Araujo-Costa

“Fombona frecuenta ahora el flamante Círculo de Bellas Artes, donde se come bien y hay una biblioteca excelente. [...] El Círculo de Bellas Artes bulle a esa hora de escritores y artistas.” Rafael Cansinos Assens. “La novela de un literato”.

“La Gran Vía es Nueva York.” Ilya Ehrenburg. “España, república de trabajadores”.

Hotel Mónaco
"Era un viejo hotel de Chueca con el nombre escrito en neón en el que más de una vez yo había dormido años atrás con ocasión de alguna ruptura o, al revés, de algún encuentro amoroso que, por la razón que fuera (normalmente su carácter prohibido), no podía tener en casa.” Julio Llamazares. “El cielo de Madrid"

“A mí me parece que conocí a Baroja en el otoño del año 1946, en su casa de la calle Alarcón. [...] En la casa de la calle Alarcón no le enseñaban al iluso a vivir con los pies en el suelo. No; esa disciplina se profesaba más bien en las comisarías del distrito. En la casa de la calle Alarcón, para matricularse era condición indispensable vivir en las nubes, porque allí, con el concurso de todo el claustro, se enseñaba a perder toda clase de confianza en el entusiasmo.” Juan Benet. “Otoño en Madrid hacia 1950”.

Estación del Norte o del Príncipe Pío
“El Rastro está en el barrio del colegio. [...] Centenares de puestos. Millares de personas a ver y a comprar; Madrid entero se pasea en el Rastro, los domingos por la mañana. [...] El Rastro es un museo inmenso de cosas y de gentes absurdas.” Arturo Barea. “La forja”.

“La calle conduce al paseante a un tiempo desaparecido. [...] la calle sigue siendo siempre el tiempo de una infancia.” Walter Benjamín. “Libro de los pasajes”.

“Y junto a la travesía del Conde Duque, donde todavía la mole cuartelera exhibe su piel podrida, la casa donde nos decimos que vivió y murió Alejandro Sawa, el Max Estella de Valle. [...] Una casa que exhibe un trallazo de metralla.” Miguel Sánchez Ostiz. “Peatón en Madrid”.

“Para no salir al extranjero (si es que eso existe) cuando este poblachón me agobia, para los días futuros en que ya carezca de fuerzas para caminarlo, guarda Madrid una reserva inagotable. Mientras pueda entrar por una de sus puertas, podré, a unos metros de la Cibeles, entrar en todos los reinos, pasar de Madrid al cielo y a los infiernos con sólo empujar un torniquete. Porque Madrid (no nos engañemos) es el Museo del Prado y quien tenga la oportunidad de vivir en Madrid, tiene la posibilidad, con tal de que sea algo cosmopolita, de habitar en la capital del universo mundo.” Juan García Hortelano. “La capital del mundo”